martes, 6 de diciembre de 2016

Adicciones y su relación con el género


¿Mujeres y Hombres tendremos las mismas consecuencias ante el consumo de drogas?

La sociedad educa y desarrolla los tipos de mujeres y hombres que requieren para su subsistencia y reproducción.




Aprendemos a reír, llorar, expresar, ocultar e incluso a “controlar” nuestras emociones, sensaciones y sentimientos. Nacemos con sexo y  aprendemos a internalizar y realizar actividades propias de éste; apropiándonos de los atributos y la identidad de género. Pensamos, hablamos, actuamos e interactuamos desde nuestra muy particular perspectiva genérica; como hija o hijo; madre o padre; pareja y delimitados o enmarcados por las características propias de nuestra profesión u ocupación.

De esta manera, el estereotipo de género, lo que se considera femenino o masculino, determinan nuestra existencia y forma de vivir como cierto tipo de hombre o cierta clase de mujer. También ésto influye en nuestra manera de enfermar y en los patrones de consumo de drogas. 

Existen diferencias que muestran diferencias en los patrones de consumo de drogas entre los usuarios del género femenino y masculino, así como factores de riesgo asociados a éstos.




Las mujeres involucradas en las adicciones, sean consumidoras de drogas o codependientes de un familiar usuario (esposo, hijo, hermano o padre), son receptoras de violencia, siendo su agresor el hombre, generalmente un familiar; a su vez, esta violencia es reproducida en escala hacia los hijos. 



La diferencia de poderes en las familias y las sociedades, basada en estereotipos culturales que establecen diferencias de género, legitima culturalmente la violencia ejercida por los hombres, dado que las estructuras familiares patrialcales definen lazos jerárquicos que presuponen el derecho de influir sobre los que tienen menos poder, como son las mujeres, las niñas y los niños. 





Existe una alta relación entre la violencia familiar y las adicciones, en estudios realizados por CIJ se ha encontrado que las niñas maltratadas o con abuso sexual, al llegar a la adolescencia presentan cuadros de dependencia a sustancias adictivas, la baja autoestima y depresión concomitante constituyen una situación de riesgo para el consumo.





El diseño de programas curativos acordes con las características de patrones de consumo en mujeres y hombres, con perspectiva de género, es una tarea prioritaria dentro de los servicios de salud, las mujeres corren más riesgo de sufrir una violación, rechazo familiar, o embarazo, por causa del abuso de sustancias.








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